Todos los sistemas de seguridad que incorpora nuestro coche son importantes, pero si hay uno que es realmente decisivo para evitar el accidente y en especial cuando este es inminente, es el sistema de frenos.

Evitar chocar con otro vehículo, no atropellar a un peatón o no salirnos de la carretera va a depender en gran medida de que podamos detenernos a tiempo con seguridad.

Acostumbrarse al tacto de los pedales

Muchos defectos de este sistema o incluso posibles averías graves, son pasados por alto por muchos conductores porque se van adaptando poco a poco a un funcionamiento anómalo.

Síntoma 1. Prolongación de la distancia de frenada

Necesitar cada vez más espacio para detenerse puede ser debido a otros factores como el firme, la carga, la suspensión o los neumáticos en mal estado. Pero si nos ceñimos al sistema de frenos, este aumento en la distancia de frenada se debe al desgaste de los elementos que lo conforman.

El mantenimiento periódico de estos sistemas y la sustitución de las piezas deterioradas a tiempo nos puede evitar gastos mayores en un futuro o lo que es más importante, nos puede evitar un accidente.

Síntoma 2. Pedal demasiado duro

Detener un coche de una tonelada de peso aproximadamente, moviéndose a una velocidad de 100 km/h con la única fuerza de nuestro pie es una completa utopía, únicamente al alcance de Pedro Picapiedra con su “troncomovil”

Es necesario aplicar mucha más fuerza y este trabajo lo hace el servofreno.

Este sistema actúa cuando el vehículo está en marcha ya que el vacío que se crea en el colector de admisión juega un papel fundamental en el funcionamiento del servofreno. Si quieres comprobar su funcionamiento trata de accionar el freno cuando el coche está apagado, verás que la primera vez te responderá, pero la siguiente el coche no se detendrá por muy fuerte que pises el pedal.

Una avería en el servofreno dará lugar a un endurecimiento del pedal, si notas este síntoma lleva el coche al taller lo antes posible para que un profesional revise este sistema.

Síntoma 3. Ruidos y vibraciones

Las vibraciones pueden deberse a diferentes motivos, desgaste anormal de neumáticos, rodamientos de las ruedas, alineamiento de dirección, pero cuando son debidos al sistema de frenos, pueden ser debidos a una deformación de los discos de freno.

El desgaste de los discos de freno, al igual que el de otros elementos depende mucho de la forma de conducir de cada conductor y del mantenimiento que se le dé al vehículo. Por ejemplo, no cambiar a tiempo unas pastillas en mal estado y continuar conduciendo con ellas puede producir un desgaste anormal en el disco de freno y producir una avería peor.

El desgaste de las pastillas es avisado; hoy en día la mayoría de los vehículos tienen un testigo en el salpicadero, en caso contrario un ruido metálico delatará el mal estado de las pastillas. Cuando aparece este ruido se puede deber al desgaste o a un excesivo cristalizamiento debido a sobrecalentamiento de las superficies. En ambos casos es necesario sustituir las pastillas.

Síntoma 4. Pedal de freno esponjoso

Aunque como decíamos al principio, el conductor se va acostumbrando al tacto del pedal, llega un momento que este se vuelve excesivamente esponjoso. La causa se puede encontrar en un líquido de frenos muy deteriorado, fugas en el circuito de frenos o un defecto en la bomba de freno o bombines.

El líquido de frenos es fundamental en el funcionamiento del sistema ya que transmite la presión. Este líquido no se comprime, pero es higroscópico, es decir, absorbe humedad. Las burbujas de vapor si se comprimen, con lo cual hacen de colchón dentro del circuito y producen esa sensación en el pedal.

Los fabricantes recomiendan sustituir este líquido cada 2 o 4 años, algo que es desconocido por muchos conductores e ignorado por otros, ya que no se percibe esa sensación de inseguridad como ocurre con otros elementos.

 

¿Cómo mantengo la efectividad de mis frenos?

Un mantenimiento y un control adecuado van a ayudar a prolongar la vida de los elementos y a que su funcionamiento sea el mejor, pero la forma de conducir también ayuda, y mucho.

Una conducción progresiva, anticipándose a las situaciones ayuda a no abusar de los frenos. Si nos acercamos a un semáforo no tiene ningún sentido ir pisando el acelerador para clavar los frenos en el último momento, además de inseguro produce un desgaste mayor en neumáticos y frenos. Por cierto, también gastamos más combustible.

Es importante evitar las frenadas prolongadas, esto produce un sobrecalentamiento del sistema, que puede dar lugar al temido “fadding” es decir, al agotamiento de los frenos por calor.

En definitiva, como el resto de sistemas, un buen uso y un buen mantenimiento, pero en este caso hablamos de sistemas que salvan vidas, así que habrá que esmerarse.